La iglesia, en un extremo del pueblo, está bajo la advocación de la Virgen del Sagrario. Tiene un atrio amplio ante su entrada principal, en el que destaca una columna rematada por una cruz de hierro: es un incompleto rollo de justicia, señal visible de que el lugar tenía autoridad y capacidad para administrar. Su fábrica es del siglo XVI, con planta rectangular de una sola nave en tres cuerpos, definidos por un gran arco toral, cada uno de ellos cubierto por una artesa muy buena de madera con excelente decoración y muy buena conservación. A los pies, torre de planta cuadrada de estilo renacentista. Sin embargo, la riqueza la presenta su retablo con numerosas piezas de distinta calidad artística. Los añadidos del atrio y la sacristía deforman la rotunda volumetría de la iglesia renacentista original.
Texto por cortesía de D. Enrique Buendía.